Jábega malagueña

Las jábegas forman parte inseparable de mis recuerdos de infancia en las playas de Fuengirola, en donde mi familia pasaba las vacaciones de verano en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. Varadas en la playa, cerca de un espigón que quedaba como vestigio de la construcción de un puerto inacabado y en la vecindad de paterillas y de algún que otro sardinal, las jábegas descansaban cerca de los tornos o molinetes que a menudo se empleaban para sacarlas del agua. Las jábegas se utilizaban para calar el arte de pesca de cerco y arrastre del mismo nombre, que luego era cobrado desde la playa, operación que era conocida como sacar el copo. El arte, uno de cuyos extremos o “tiros” se dejaba en tierra, se largaba desde la cubierta de la barca, que describía bogando una amplia circunferencia, soltando la red poco a poco y volviendo a la playa con el otro “tiro”. En esta operación arrumbaban a una distancia inferior a una milla de la playa faenando con fondos no superiores a 140 metros. Remaban entre 7 y 11 hombres y la embarcación era gobernada por el patrón, que apoyaba un remo largo o espadilla en una pieza que a nivel de la aleta estaba endentada en la borda de estribor y que se denominaba tragante. El arte se calaba a la puesta del sol y se dejaba usualmente durante toda la noche, esperando la amanecida para virarlo. En la operación de sacada del copo se requerían muchos brazos, contando a menudo los jabegotes, que era como se llamaban los esforzados pescadores, que se ayudaban de la tralla para tirar de la beta del arte, del concurso de veraneantes trasnochadores y de niños incordiantes que nos sumábamos a la faena. La jábega desapareció como consecuencia de la prohibición del arte de arrastre desde la costa al que estaba destinada, ya que éste causaba estragos en las poblaciones de peces del litoral, sin respetar a los inmaduros. La jábega se caracterizaba por mantener rasgos milenarios de embarcaciones griegas y fenicias, lo que le confería un aspecto muy pintoresco y único en todo el litoral español. De línea muy estilizada, destacaban sus altas roda y codaste, coronada la primera por un a modo de turbante. El avanzado tajamar, recuerdo del espolón, muestra, tallada en su extremo, una burda cabeza de serpiente. De su regala sobresalen las maniquetas, prolongaciones de la primera y segunda cuadernas que sirven para hacer firme el cabo del rezón o ancla cuando se da fondo. En cuanto a su decoración, destaca el “óculo” en sus amuras, signo evidente de ascendencias tan remotas como el “udjat” u ojo mágico que ya figuró en las proas de las embarcaciones egipcias. He utilizado para la confección de este modelo unos planos de Xavier Pastor Quijada, editados dentro de su colección “planos la Carraca”. En cuanto a la técnica seguida para su construcción, he utilizado la de cuaderna perdida, como en muchas otras miniaturas de mi colección.

Características del modelo:

  • Escala: 1:72
  • Eslora (casco): 115 mm.
  • Longitud: 137 mm
  • Manga: 31 mm.
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Un comentario en “Jábega malagueña

  1. Precioso, los veranos del 94 y 96 los pasé en la zona y pude ver alguna Jábega malagueña, incluso me explicaron la manera de pesca que describes, pero si no recuerdo mal le llamaban “boliche” y los que jalaban “bolicheros”, y mil gratos recuerdos mas de aquella tierra que se hace querer si o si.
    Sobre tu técnica indícame donde puedo leer mas sobre la cuaderna perdida, y que tintes o pinturas usas en tus modelos que le dan este color tan atractivo.

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